que de evaporación,
huyen entre horizontes,
en asedio buscan refugio
de aquellas partículas
circulantes e impasibles?
¿A dónde van las nubes
que lloviznan por la mañana,
candentes,
contra ellas mismas
y lo que dicta la naturaleza
que piedad desborda?
¿A dónde ha ido esa naturaleza
que cubría el campo,
matinal,
celestial,
que conformaba tu vista
profunda de lo eterno?
¿A dónde ha ido el sol
que sin vida sale ahora
opaco,
contra demora,
ya no en amarillo,
verde de aliento, sin mejora?
¿A dónde irá la vida,
entonces que de traspié
va fulgurando,
en inverso,
y el todo se contrae
en sollozo
y quimera?