En la mañana ruidosa y fría despierta con su cuerpo tibio, añejo.
Se quita las cobijas de periódico y levantándose de la banca de parque helada se da cuenta de que es domingo; a dos cuadras el mercado estalla en bullicio, antigüedades y mercancía barata de segunda.
A sus espaldas suenan las campanadas de la iglesia; un monstruo barroco que interrumpe el sueño de un pueblo tan diverso como antiguo y desorientado.
Toma elegantemente su bastón enmohesido por el peso de los años y con andar garboso cruzó el parque.
En el mercado lo conocen como “el capitán”. Siempre lleva puesto su uniforme de la marina, viejo y desgastado, igual que él. Cojea un poco, y su cuerpo posee el mismo efluvio que el mercado; polvo envejecido, madera en descomposición, metales oxidados… como si fuera un antiguo ser decadente.
Camina entre los puestos y los perros de la calle –que son sus hermanos- lo acompañan a él y a sus soliloquios. Podría fácilmente confundírsele con uno de esos objetos inútiles que provienen de un pasado lejano, misterioso, y que por alguna razón ha sido destinado a quedar varado en este presente fugaz y material.
Cuenta sus historias justo al atardecer, cuando el mercado se desarma y se va dejando su rastro de basura inmunda y olor a viejo; son del mar, de amores a distancia, desamores amargos y viajes interminables.
Solo por fin, cubierto por la noche y su locura se acurruca en el seno turbio de la calle.
Besa apasionadamente al único amor que le ha sido fiel hasta el crepúsculo de sus días; licor barato. Se lleva el vítreo cuerpo de ella a la boca hasta beber el último sorbo de ella. Después llora, vomita y recuerda… el olor de la piel amada que nunca existió… regresa tambaleante al parque, a las faldas del barroco, en una noche turbia acompañado por sus demonios.
jueves, 31 de marzo de 2011
sábado, 19 de marzo de 2011
Ante los 108 años... Colección de Haikus
Ante los 108 años que cumple nuestra ciudad hermana, Mexicali, hemos creado ésta pequeña colección conmemorativa de tan importante evento.
Wodahs - Vida
Aburrido,
monótono como el desierto,
la vida.
Azor - Claridad
Despistándose en el cielo,
jardín de nubes
que de brisa alumbran colores.
Omar R.L. - Desierto
Valle de cristal
santuario en la tierra
refugio del sol.
Eleanor - Cactus
Gigante verde,
milenario,
del valle guardián.
Eleanor - Arena
Pequeños diamantes,
destellos,
amarillo horizonte.
Pepe - Tundra árida
Tundra árida
sin duda hermosa y cálida
cualquier descripción no es válida.
Lein - Mundo abstracto
Colores inexistentes que se aparecen ante mí,
resplandores que se adhieren con sus tonos musicales,
dimensiones alteradas que yo no veo, no se tú.
Wodahs - Vida
Aburrido,
monótono como el desierto,
la vida.
Azor - Claridad
Despistándose en el cielo,
jardín de nubes
que de brisa alumbran colores.
Omar R.L. - Desierto
Valle de cristal
santuario en la tierra
refugio del sol.
Eleanor - Cactus
Gigante verde,
milenario,
del valle guardián.
Eleanor - Arena
Pequeños diamantes,
destellos,
amarillo horizonte.
Pepe - Tundra árida
Tundra árida
sin duda hermosa y cálida
cualquier descripción no es válida.
Lein - Mundo abstracto
Colores inexistentes que se aparecen ante mí,
resplandores que se adhieren con sus tonos musicales,
dimensiones alteradas que yo no veo, no se tú.
Hermes - Último
Estamos aquí, solos los dos en un cuarto, justo como antes. Tu estas recostado y veo como duermes apaciblemente, tu respiración profunda y entrecortada. ¿Recuerdas cuando nos conocimos? Dijiste que no había una chica igual a mí, que era diferente a las demás. Yo, por supuesto, no te creí, ¿solo éramos amigos, o no? Salimos de clases y me dijiste que si podía acompañarte por unas cosas a la tienda que estaba cerca de la escuela; y yo de tonta acepté, pues claro, aunque sabía que podías jugar conmigo, te me hacías TAN atractivo. Sentía que algo planeabas, claro, nunca estabas tan callado. Antes de llegar te paraste frente a mí, dirigiéndome una mirada dulce, me rodeaste con tus brazos y antes de que pudiera reaccionar tus labios se encontraron con los míos; sentimientos fluyeron en mí, de vergüenza, y de sorpresa, fue algo que no me esperaba, es decir, éramos amigos… ¿no? Aunque la vergüenza y la sorpresa fueran algo que no dejaba de sentir, tengo que admitir, que fue el beso más dulce que me han dado den la vida, fue tan tierno, especial e inocente.
Después de ese “incidente” comencé a darme cuenta de muchas cosas, ¡pero qué tonta fui! Solo a mi me decías esas cosas tan lindas. Pero más que todo, no dejaba de pensar en el incidente, día tras día lo revivía en mi mente, momento tras momento, cada sonido, sentimiento… Curiosamente terminé frente a ti a solas en el cuarto de espera del salón, antes de que anunciaran los nombres de los graduados. Tartamudeando, te dije todo, lo que sentía de verdad y tú, en vez de decir un “yo también” o alguna frase parecida, jugaste con un mechón que colgaba de mi cabello bien arreglado, lo pasaste detrás de mi oreja, colocaste tu mano en mi nuca y lentamente me fuiste acercando hacia ti. Fue tan mágico ese momento, yo con vestido blanco, y tú con smoking negro, como si fuéramos unos recién casados obedeciendo al “ahora puede besar a la novia”. Las mariposas en mi estomago iban de un lado a otro, el mundo se detuvo en un minuto eterno, sentía que me levantaba del suelo y que nada podía detenerme, que era invencible. Siempre guardare este beso en mi memoria, todos los días de mi vida, para siempre.
Y ahora la historia se repite, nada más que tú eres el que viste de blanco ahora y yo soy la que viste de negro. Estoy aquí, a tu lado, con la esperanza de que todo mejore, aunque sé muy bien que después de esta noche tu sueño será eterno. Observo como abres un poco los ojos y sonríes, siempre has sonreído. Con mi mano derecha, tomo la tuya, mientras que pongo mi mano izquierda sobre tu mejilla. Uno mis labios con los tuyos, sintiendo la melancolía y soledad envolverme, sabiendo que debo de conservar este momento dentro de mí, justo como los otros. El tiempo se pasa tan rápido, simplemente no quiero que acabe este momento, un poco más, un poco mas por favor. Mis lágrimas caen sobre tus mejillas, mientras nuestro último beso, me marca muy profundo, hasta el alma.
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