Estamos aquí, solos los dos en un cuarto, justo como antes. Tu estas recostado y veo como duermes apaciblemente, tu respiración profunda y entrecortada. ¿Recuerdas cuando nos conocimos? Dijiste que no había una chica igual a mí, que era diferente a las demás. Yo, por supuesto, no te creí, ¿solo éramos amigos, o no? Salimos de clases y me dijiste que si podía acompañarte por unas cosas a la tienda que estaba cerca de la escuela; y yo de tonta acepté, pues claro, aunque sabía que podías jugar conmigo, te me hacías TAN atractivo. Sentía que algo planeabas, claro, nunca estabas tan callado. Antes de llegar te paraste frente a mí, dirigiéndome una mirada dulce, me rodeaste con tus brazos y antes de que pudiera reaccionar tus labios se encontraron con los míos; sentimientos fluyeron en mí, de vergüenza, y de sorpresa, fue algo que no me esperaba, es decir, éramos amigos… ¿no? Aunque la vergüenza y la sorpresa fueran algo que no dejaba de sentir, tengo que admitir, que fue el beso más dulce que me han dado den la vida, fue tan tierno, especial e inocente.
Después de ese “incidente” comencé a darme cuenta de muchas cosas, ¡pero qué tonta fui! Solo a mi me decías esas cosas tan lindas. Pero más que todo, no dejaba de pensar en el incidente, día tras día lo revivía en mi mente, momento tras momento, cada sonido, sentimiento… Curiosamente terminé frente a ti a solas en el cuarto de espera del salón, antes de que anunciaran los nombres de los graduados. Tartamudeando, te dije todo, lo que sentía de verdad y tú, en vez de decir un “yo también” o alguna frase parecida, jugaste con un mechón que colgaba de mi cabello bien arreglado, lo pasaste detrás de mi oreja, colocaste tu mano en mi nuca y lentamente me fuiste acercando hacia ti. Fue tan mágico ese momento, yo con vestido blanco, y tú con smoking negro, como si fuéramos unos recién casados obedeciendo al “ahora puede besar a la novia”. Las mariposas en mi estomago iban de un lado a otro, el mundo se detuvo en un minuto eterno, sentía que me levantaba del suelo y que nada podía detenerme, que era invencible. Siempre guardare este beso en mi memoria, todos los días de mi vida, para siempre.
Y ahora la historia se repite, nada más que tú eres el que viste de blanco ahora y yo soy la que viste de negro. Estoy aquí, a tu lado, con la esperanza de que todo mejore, aunque sé muy bien que después de esta noche tu sueño será eterno. Observo como abres un poco los ojos y sonríes, siempre has sonreído. Con mi mano derecha, tomo la tuya, mientras que pongo mi mano izquierda sobre tu mejilla. Uno mis labios con los tuyos, sintiendo la melancolía y soledad envolverme, sabiendo que debo de conservar este momento dentro de mí, justo como los otros. El tiempo se pasa tan rápido, simplemente no quiero que acabe este momento, un poco más, un poco mas por favor. Mis lágrimas caen sobre tus mejillas, mientras nuestro último beso, me marca muy profundo, hasta el alma.
Al principio yo pensé que era algo feliz...u.u...
ResponderEliminarpero me gustó :D
quién lo escribió?
Hermes
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