miércoles, 7 de diciembre de 2011

Azor - Tzompantli

I

Ya no eres la columna de ojos.

Ahora,
¡mírate!
Te has vuelto
una pesadilla.
Por los rostros que te conforman,
corre la sangre de nuestros hermanos…

No eres paz.
Eres la muerte
que materializa
tu esencia cayada.




II

Aún escucho los gritos
de todas las almas empaladas.

Niños,
jóvenes,
adultos,
ancianos…
La ciudad entera yace ahí,
sepultada en su propio cuerpo.

Y sus rostros…
¡Contempla sus rostros!
¿Qué no ves que las lágrimas
que derramaron
se han vuelto el propio muro
que las separa de nosotros?

¿Por qué sigues en el intento
de seguir con aquél juego macabro?

Pero no me haces caso.
Cortés ya ha hablado contigo,
y todas sus palabras no se han vuelto fruto
de aliento.

¿Por qué la pelota se ha vuelto
a favor de los dioses,
y en contra de quienes la crearon?

¡Déjenlos ir!
que éste mundo en escala
deja de ser cómodo.
¿O pudieses acaso
soportar tu no-vida
en ése muro de cráneos?

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