lunes, 9 de mayo de 2011

Voltaire - Una doble como yo

-¡Buenas noches!- exclamó con cariño mamá. Luego cerró la puerta tan rápido que no pudimos responderle. Estando ya solas en la habitación, mi hermana y yo, nos dispusimos a dormir. Mientras esto ocurría me quedé mirando el techo tan minuciosamente que llegó el momento en el que me perdí dentro de mis pensamientos y comencé a recordar las miles de cosas que me ocurrieron durante el día; como cuando tus ojos están viendo algo fijamente, sin embargo, tu mente está viendo tus recuerdos…de repente un ruido extraño me sacó de mis pensamientos y me devolvió a la realidad en la que estaba: mi habitación. Me causó interés descubrir qué había sido aquel ruido, solo sabía que provenía del patio trasero de la casa, el cual, está justo al lado de nuestra habitación; así que me puse de pie y descalza caminé como pude, debido a la obscuridad, hacia la ventana que daba con el patio…me subí al sillón que está justo debajo de la ventana y arrodillada en él abrí cuidadosamente la cortina para no despertar a mi hermana, solo uno de mis ojos era el que podía ver a través del vidrio; lo primero que vi fue al pequeño toby, (mi perro el cual dormía en aquel patio), moviendo su simpática colita y viendo en dirección al cerco trasero, estaba segura que veía algo porque no era normal que estuviera tan alegre y emocionado viendo nada…¡Santo Dios!, recuerdo perfectamente aquel rostro que se asomaba por arriba del cerco, ¡era el mío!, ahora comprendía qué era lo que toby miraba, una péquela y maléfica sonrisa manifestaba aquel rostro, ¡tenía un cuchillo en la mano, temí por toby!, así que golpeé la ventana para que volteara a verme pero él comenzó a ladrarme como si fuera una desconocida, mi mirada volvió al cerco y aquel rostro mío ya no se asomaba por ahí…todo fue tan extraño, pareciera como si toby confiara en aquella persona y no en mí, como si ella hubiera sido su ama desde siempre y no yo… Me alejé rápidamente de la ventana y sin poder ver absolutamente nada choqué con el espejo del tocador y por un pequeño rayo de luz que provenía de la ventana pude ver mi reflejo; primero una cara de espanto (por el susto) fue lo que vi y luego comencé a reír macabramente con una cara de gozo indescriptible, después, con mi mano derecha, tapé mi boca para parar de reír, cuando sentí que alguien acarició mi cuello por detrás, volteé inmediatamente y no había nadie…preferí volver a mi cama y cobijarme completamente. Caí en un sueño profundo que cuando volví a abrir los ojos ya era de mañana. Pasaron algunos años y no le platiqué a nadie lo que me ocurrió aquella noche de mayo, debido a que poco a poco le fui perdiendo importancia, aunque siempre me quedé con la duda…                                             Yo ya estaba en la universidad cuando para un 17 de septiembre, cumpleaños de mi papá, fuimos a comer a un restaurante. Llegamos, nos sentamos, y todo marchaba bien. En aquel restaurante había bastantes espejos como parte de la decoración (supongo). Ya habíamos ordenado y mientras nos traían la comida, nos quedamos platicando un rato. Justo cuando mamá estaba comentando algo sobre mi blusa, yo vi en uno de los espejos a otra joven con la misma blusa, me pareció curioso que alguien más la tuviera, pero cuando vi que se trataba de la misma joven que era idéntica a mí  y que había visto hace ya algunos años fuera de mi habitación , ya no me pareció tan agradable haberla visto en aquel espejo; bastó parpadear una sola vez para perderla de vista, aunque no tardé mucho en volverla a encontrar en otro de los espejos…la vi caminando y quise seguirla, pues no pensaba volver a quedarme con la duda de saber quién era ella, como ya lo había hecho años atrás. Así que me paré diciendo que iría al baño, sin embargo, me dirigí, sin que nadie se diera cuenta, a la puerta de salida, para seguir a aquella joven…tenía miedo, pero mis ganas de buscarla fueron más grandes. Cuando la vi, estaba caminando por el paso de peatones cruzando la calle “L” e inmediatamente corrí tras ella. Ella solo caminaba y por más que yo corría y corría no lograba alcanzarla…me sentía fuera de lugar, hasta que llegamos a un muelle y nos miramos fijamente a los ojos…ninguna de las dos pronunciamos palabra, hasta que me dijo con una voz verdaderamente leve: -¿Podría tomarme una foto contigo?-. Yo dije confundida y sorprendida por aquella extraña pregunta: -Si-. Entonces se acercó a mí y ella misma tomó la foto sosteniendo la cámara con una de sus manos, después inesperadamente arrojó la cámara sobre la madera vieja del muelle y con una fuerza inexplicable me ató a ella impidiéndome escapar. Ahora nuestros pies estaban unidos por una cuerda gruesa y rasposa; luego ella se aventó al mar y por consiguiente me jaló a mí también. Las incontrolables olas nos cubrieron por completo; sin poder hacer algo, quedé inconsciente y cuando desperté estaba aquí, donde estoy ahora, ¡en esta aldea!; sin conocer a nadie y al decir verdad no sé qué fue de aquella joven, quizás se ahogó y solo me pudieron rescatar a mí de entre las aguas o quizás tomó mi lugar y mi vida. Mientras tanto aún tengo la ilusión de regresar y volver a ver a mi familia… 

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